
Estaba en la Facultad de Derecho, sentada fuera mientras los alumnos de 2º Bachiller hacían el examen de selectividad, esperando a que salieran y me contaran cómo les había ido, mientras corregía algunos exámenes (imposible estar sin corregir durante un día del curso, principalmente si estamos en el mes de Junio!!!!), cuando vi venir hacia mi a un chico bastante cargado con papeles...no presté mucha atención, concentrada como estaba, hasta que me dijo : "Hola, Carmen, he visto que estabais aquí en Derecho y me he acercado a verte...."...le miro, un segundo..."Mario!!!!! Fue mi alumnos hace algunos años, no recuerdo cuántos. Se me olvida la fecha exacta en que cada uno dejó el colegio y también la elección universitaria que finalmente hicieron, pero no se me olvidan las caras, así que le pregunto: ¿por dónde andas?? ¿qué estás haciendo.." Cuéntame!!! Se sienta a mi lado, tan educado y delicado como siempre. Mario es un chico encantador: tímido, respetuoso, inteligente, profundo, humilde, cariñoso... recuerdo que cuando estaba en 1º bachiller, el día de la amistad me regaló un clavel con la siguiente dedicatoria: "largo es el camino de la enseñanza por medio de teorías, breve y eficaz por medio del ejemplo (Séneca)".
Me comenta que está estudiando Arquitectura en la Politécnica y me enseña el proyecto que va a proponer a uno de sus profesores para que sea su tutor en el proyecto fin de carrera; me lo tiene que explicar detenidamente para que yo sea capaz de entender todos esos planos. Se ve que está contento con la elección que ha hecho, a pesar de que, como él mismo dice, la situación en estos años ha sufrido un cambio significativo, especialmente para los arquitectos. Le invito a que nos explique su experiencia.
Unos días mas tarde recibo un correo, en el que hace una exposición brillante sobre las dudas y condicionamientos en la elección y desarrollo de una carrera, argumentando la idoneidad o no de elegir un futuro en base a la situación en un momento determinado.
Lo publico con la seguridad de que os será útil como base para vuestra propia reflexión.
Carmen, materializo por fin con este correo tu invitación del martes de la semana pasada, cuando te encontré entre los exámenes de selectividad, para contar mi experiencia universitaria. He tardado algo en escribir porque he estado unos días fuera de Madrid, descansando un poco aprovechando el final de 5º curso. Como han pasado ya unos añitos, aprovecho primeramente para recordar aquellos tiempos como alumno tuyo en biología en 4ºESO y 1ºBach, aunque me hubiese gustado, no pudo ser así en segundo, pues dejaba de existir esa “rama mixta” que contenía tanto biología como dibujo; y este último me resultaba imprescindible para estudiar arquitectura.
Sin embargo y pese a ello, sentía cierto interés por la base cultural
que podía darme la asignatura (no sé, quizá derivado de las clases sobre cruces
de guisantes que vimos en cuarto) lo que me hizo formar parte de aquel grupo “raro”
de menos de diez alumnos biochamberileros que éramos aquel año en 1ºA Bach.
Guardo muy buenos recuerdos de la asignatura, pese a que la cantidad
de apuntes era densa y las fotocopias ocupaban buena parte de la mochila, aún
recuerdo vocablos tan curiosos y próximos a trabalenguas como
ciclopentanoperhidrofenantreno, resultan muy útil el conocimiento sobre el
estallido de las células o su deshidratación por el proceso de ósmosis al
alterar la salinidad del medio… o todos mis amigos se sorprendieron cuando dije
una vez que un proyecto tenía forma de “retículo endoplasmático”, pues casi
todos ellos habían olvidado ya las
partes de la célula… y yo todavía me acordaba de todas. (Tampoco me olvido de
la moneda energética del organismo, el ATP, que creo que es lo que más repetiste
aquel año en clase…)
Sin más preámbulo paso a describir mi experiencia de estos años. Por supuesto si en
algún momento necesitáis que cuente de un modo más directo mi experiencia a alguien
indeciso que tenga interés en entrar en Arquitectura, o bien para cualquier
otra cosa, me pongo a disposición tanto tuya, como del resto de profesores. Mi
correo es mario.ibeas@hotmail.com
“Entré a
estudiar arquitectura en 2007, en la Universidad Politécnica de Madrid. Siempre
me habían gustado los planos, y me había atraído la idea de representar los
espacios y los edificios en un papel; además me parecía una carrera
interesante, que podía enfocarse hacia múltiples disciplinas de trabajo. La
verdad es que era una elección parcialmente a ciegas; y aunque se cuente con
opiniones y referencias, es difícil poder comprender en poco tiempo cuales son
las oportunidades y debilidades de todas y cada una de las posibles carreras
entre las que elegir, y cual es el día a día una vez finalizados los estudios
en las múltiples salidas laborales o investigadoras a las que pueda derivar
cada una.
Pese a esas dificultades, llega un momento en el que
hay que elegir. No me equivocaba en los planteamientos, pues ciertamente
arquitectura es una carrera con multitud de posibilidades y disciplinas
asociadas, pero también con una problemática asociada, y es que al final se
acaba conociendo poco individualmente de cada una de ellas.
La verdad es que el momento en el que entré no podía
ser mejor, era alentador llegar a la escuela y ver las paredes empapeladas de
ofertas de trabajo, hoy desgraciadamente la situación ha cambiado bastante, y
si alguno de vosotros sigue este camino, no verá la misma situación…
Lo que también recuerdo del primer día es la
“frialdad” del edificio sobre todo por dentro, allí parecía que no eres nada,
pero eso se soluciona con el tiempo, y poco a poco, cada uno va encontrando su lugar.
No olvidemos en todo caso que en buena parte de los edificios de la Ciudad
Universitaria comenzaron su actividad en los años 30, y la imagen de los
edificios difiere mucho de otros campus más modernos.
Como carrera, es algo dura, intentaré concretar las
razones. En la politécnica tenía (antes del plan Bolonia) 450 créditos, lo que
superaba bastante la carga docente de otras titulaciones (ingenierías o de
otras ramas), e incluso de la misma titulación en otras universidades. No la
considero una carrera especialmente difícil (no digo que no tenga dificultad,
pero con una nota de corte de notable, quien entra está suficientemente
preparado para afrontar la dificultad de las asignaturas de primero, que son las
que cuentan con un mayor “salto” del nivel académico, y eso no debe en ningún
caso asustar a nadie),
Sí puede considerarse una carrera de esfuerzo, con
muchos obstáculos, y en la que importa mucho el trabajo diario llenando este la
mayor parte del tiempo de quien la estudia. La mitad de la carrera son
asignatura gráficas, en las que hay que realizar proyectos, planos, detalles…
que requiere la dedicación de múltiples horas y días de trabajo, y que a veces
se solapan con las teóricas, no dejando dedicarlas el tiempo que requerirían su
estudio, y ahí es donde radica la principal dificultad, no tener una buena
organización se paga muchos días con la falta de sueño, pero eso pronto se
aprende.
En general no me arrepiento de la decisión tomada,
cinco años después he acabado todos los cursos sin tener que repetir ninguna
asignatura, y sin necesidad de presentarme a ningún examen final de
recuperación; y próximamente comenzaré el proyecto fin de carrera. Sí es cierto
que hoy conozco muchas más variables y tengo más criterio que cuando entré,
además la situación de la profesión ha cambiado bastante, lo que puede hacer
plantearme que hubiese ocurrido si hubiese elegido otro camino diferente. Aunque
hay momentos de (mucha) debilidad, en los que se ve todo muy negro y las metas
parecen imposibles, el balance general es positivo.
También es cierto que otros compañeros son más
escépticos con la elección, no porque estén más o menos arrepentidos, sino
principalmente porque ven el futuro muy dudoso, me pedía Carlos, un amigo mío,
que añadiera lo siguiente;
“Mi experiencia después de 5 años en arquitectura es que elijáis
bien la carrera, porque estáis hipotecando vuestra vida con esa elección. Si
volviera atrás 5 años, escogería una carrera con más posibilidades
profesionales aunque me motivara menos. Carreras […] donde los primeros cursos
puedan ser algo aburridos y difíciles, pero que al final te dan la posibilidad
de especializarte y vivir de lo que has estudiado.”
En eso también hay que ser realistas, y darle la
razón, no sabemos como van a evolucionar las cosas y en este momento esta
profesión está actualmente junto con otras en la punta de la lanza, no está de
más tenerlo en cuenta antes de entrar. ¿Tanto como condicionar la elección por
ello? Pues quizá no (o sí, eso ya depende de cada uno), pero no olvidando que
en caso de seguir adelante llegará un momento en el que habrá que buscar nichos
de mercado, plantearse salir a trabajar fuera de España, especializarse en una
rama determinada… y eso ahora mismo no te lo da la carrera ni la universidad,
lo tiene que buscar cada uno por si mismo (claro, acostumbrada la profesión a
que nos llamen para trabajar, pues supone un nuevo handicap).
Tampoco puedo
concretar mucho más en este tema, porque es precisamente ahí donde me
encontraré dentro de poco tiempo. Lo que sí quiero dejar claro es que nada es
seguro, y cualquier profesión que hoy se vea como magnífica mañana puede entrar
en crisis, y viceversa. Son muchos los factores posibles que se alejan de
nuestra mano y muchas las cosas que cambiarán en los próximos cinco años. En el
reto está la oportunidad, pero a veces cuesta mucho trabajo encontrarla
(tiempo, búsqueda y especialización, que tiene que aportar cada uno a
posteriori).
Ahora bien, es más fácil lograr algo en lo que se
cree en un medio adverso que conseguir algo en contra de nosotros mismos por
favorable que sea la situación externa. Si elegís algo que no os gusta no solo
pasaréis cinco años malos, sino que además condicionará toda vuestra vida. La
duda es razonable, y la situación externa es un factor a tener en cuenta para
ponderar la elección de quien duda; pero no para condicionar una mala elección
en quien pueda tener las cosas medianamente claras. Hagáis lo que hagáis es (y
debe ser) una decisión vuestra, así que evaluad todos los condicionantes,
buscad toda la información que podáis, y ánimo con vuestra elección.
No quisiera terminar sin agradecer a Carmen la
oportunidad de haber realizado este escrito que me ha permitido trasmitir mis
vivencias y reflexiones, a los profesores que tuve en el colegio, quienes son
una parte del lugar al que llegaremos, y a todos vosotros blogueros por leer mi
experiencia.
Mario Ibeas (Promoción “Chamberileros” 2007)”
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