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sábado, 20 de octubre de 2012

La Arquitectura y la Geología



Hoy presento un escrito de opinión que nos envía un biochamberilero al que ya conocéis, Mario Ibeas.

Viendo el blog, a Mario le llamó la atención, y le gustó especialmente el artículo de Miguel Bravo "la geología también existe". Pensó entonces que la incidencia de esta asignatura para los futuros arquitectos e ingenieros suele pasar desapercibida, y sin embargo, es una disciplina fundamental en el cálculo de estructuras, cimentaciones... y así dió forma a su reflexión...


Mario Ibeas



Un post de Miguel Bravo nos recuerda que la geología también existe, y ciertamente debe tenerse en cuenta que durante la ESO, Biología y Geología comparten horario y programa curricular. No es menos cierto que la parte de Biología siempre solía ser más amplia y entretenida; por el contrario, Geología solía verse más como un conjunto de características y clasificaciones para memorizar, como la distinción entre las rocas ígneas, las sedimentarias y las metamórficas, y a saber enumerar algunos ejemplos de cada una.

Yendo más a allá, quizá en el futuro tengáis que aprender algo más sobre ellas, bien sean datos de carácter químico, mecánico, o simplemente datos comerciales, como distinguir un Mármol blanco Carrara, de un Mármol blanco Macael, o de un Mármol Anasol… (Y no equivocarse en esto es importante, como no, sobre todo si se tiene en cuenta la diferencia de precio entre ellos…)

Pero por encima de aprenderse todas esas clasificaciones, quisiera resaltar otro aspecto mucho más importante que apenas se piensa cuando se tratan estos temas en  la ESO, pero que puede hacernos ver la asignatura de geología también con otros ojos, como base de la geotecnia; y es que es el terreno el primer material estructural, y el suelo es un elemento muy cambiante que puede jugar un papel fundamental en cualquier estructura.

Cuando se calcula una estructura se hace para resistir unas acciones determinadas, estas se mayoran por seguridad, de igual modo se minora la resistencia de los materiales para prever posibles fallos de ejecución, de este modo una estructura aproximadamente tiene una seguridad de 1,5 - 1,6 veces el dimensionado estricto en su parte aérea.

Sin embargo, cuando llegamos al terreno, las cimentaciones tienen una seguridad de aproximadamente 3, es decir, el triple de lo estrictamente necesario por cálculo, y pese a ello es uno de los puntos estructurales más críticos, causante de la mayor parte de los problemas que ocurren a posteriori.

Probablemente, llegados a este punto os preguntaréis a que se debe esto, pues la respuesta es simple. Cuando un elemento estructural apoya en el terreno lo hace en un elemento de mucha menor resistencia y muy heterogéneo, de tal modo que una zona puede comportarse de un modo muy distinto a una contigua, y por tanto dar lugar a “asientos diferenciales” (podéis imaginar una plataforma de muelles con diferente K, en la que intentáis apoyar un elemento rígido que debe permanecer perfectamente horizontal).

El terreno es tan variable que existen terrenos en los que directamente no se puede cimentar (por ejemplo los rellenos, que asientan incluso en ausencia de carga) y otros en los que el asiento tiende a ser prácticamente nulo, como los terrenos de roca; de ahí los tipos de cimentación existentes y el buen criterio del técnico para elegirlos. En muchas estructuras deben incluso convivir diferentes tipos en varias partes de la misma.

La última pregunta que uno se hace entonces es, pero ¿de eso se ocupará un geólogo, verdad? Y la respuesta es que, “parcialmente”. Si bien los informes geotécnicos que indican las propiedades físicas y mecánicas del terreno que elabora el geólogo son obligatorios, es el técnico encargado de la obra quien debe determinar la profundidad necesaria y los puntos donde deben hacerse, y el que a la vista de la excavación determinará si estos son suficientes o deben realizarse otros ensayos adicionales. Es por tanto el responsable (civil, penal y administrativamente) de todo lo que pudiera pasar por una incorrecta determinación de las propiedades del terreno que redunden en una inadecuada cimentación, porque será responsabilidad vuestra elegirla en función del tipo de terreno con el que os encontréis.


Por lo tanto, a vosotros, futuros ingenieros, arquitectos… os animo a que veáis la asignatura de geología con otros ojos, trascendiendo una primera visión superficial de la materia como series de nombres difíciles de aprender; porque también podrá ser en el futuro una disciplina, junto con otras muy variadas, con la que tendréis que convivir. (Aunque no vendría mal en mi opinión que se incorporase un poco de geotecnia en la asignatura, para que todo esto se pudiera llegar a ver con un valor añadido más práctico desde el comienzo).


Para acabar, simplemente como curiosidad, una breve nota histórica relacionada con los asientos del terreno, derivada del atentado contra Carrero Blanco en Madrid. Al pasar por el fatídico punto, es muy habitual mirar hacia arriba para imaginarse la trayectoria del vehículo, pero, mirando al suelo puede verse una grieta que permanece a los asfaltados posteriores que ha sufrido la calle. El explosivo estaba enterrado en un túnel excavado bajo la calle, una zona de  terreno que es por tanto de rellenos y que se comporta de un modo diferente al del terreno contiguo produciéndose el asiento diferencial y la consiguiente grieta en el asfalto.

Lógicamente hay ejemplos más claros, y mucho más relevantes, como los asientos de determinadas aceras mal resueltas, hinchamiento de arcillas expansivas, problemas derivados de la presencia de agua en el terreno; responsabilidad de arquitectos o ingenieros que no han sabido evaluar las características del terreno sobre el que estaban actuando; pero todo ello, si os interesa el tema, tendréis tiempo de verlo en el futuro.

Mario Ibeas. “Chamberilero” Promoción 2007



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martes, 13 de septiembre de 2011

La geología también existe

Un día del curso pasado Octavio, nuestro Director, me comentó que un ex-alumno había venido al colegio a preguntar si podría hacer la parte práctica de su Master con nosotros. Yo sería su tutora de prácticas en el Master de Formación de Profesorado de Secundaria Obligatoria y Bachillerato que estaba cursando en la Universidad Autónoma de Madrid.


Por supuesto, accedí encantada, y más al saber que se trataba de Miguel Bravo, alumno de 2º Bachiller durante el curso 2001-02. Así  fue como, durante el resto del curso, Miguel y yo compartimos clases, seminarios, actividades, evaluaciones, programaciones...y todo aquello que forma parte de la vida de un profesor. 

Creo que Miguel disfrutó con la experiencia, y hasta le dio pena cuando el periodo de prácticas llegó a su fín. También les dio pena a los alumnos, que cuando me veían aparecer sin él, especialmente los de 4º de la ESO, preguntaban sin parar: ¿dónde está Miguel? ¿no va a venir hoy? ¿cuándo va a venir...?...Esto, que puede quedar en anécdota, creo que es importante porque significa que además de tener interés por captar la atención de los chicos en las explicaciones, o de buscar la manera de que les motive un tema determinado, también es capaz de conectar con los alumnos, lo que me parece una cuestión fundamental para ser un buen profesor.
Miguel es geólogo, de ahí el título de esta entrada, pero mejor que os lo cuente él.......


LA GEOLOGÍA TAMBIÉN EXISTE

Si, lo sé. Este blog se llama “Biochamberileros por el mundo”. Veamos: la segunda parte de la frase la cumplo perfectamente… ¿la primera? no tanto, pero si reflexionamos un poco podemos darnos cuenta sobre qué sería de nuestras vidas sin personas dedicadas al análisis, estudio y divulgación en la enseñanza de una ciencia “fantasma” para muchos que se denomina Geología. ¡Ay!, ¡qué sería de nosotros los geólogos si el nombre de la asignatura fuera Geología y Biología y no al revés!


Ante todo me quisiera presentar. Me llamo Miguel Bravo, algunos me conocerán como “Miki”, y fui alumno de Chamberí entre 1995 y 2002. Fue concretamente en 3º de ESO cuando empezó mi afición por esta ciencia con una mezcla de ansia de documentales sobre volcanes y terremotos, mi afición por las montañas (especialmente debido al ciclismo, mi gran pasión) y la curiosidad por un ámbito semi-desconocido de las ciencias experimentales.
Recuerdo perfectamente cuando se realizaban tutorías individuales en 1º de Bachillerato (yo pertenecí a la primera generación de la ESO y el propio Bachillerato) y mi gran tutora, Carmen, iba preguntando uno a uno que carrera teníamos previsto estudiar. “Geología”- decía yo- y Carmen se quedaba con cara de poker pero enseguida respondía “¡Anda, muy bonito!”. También me lo preguntaban los compañeros de clase e incluso alguno te comentaba que para que servía eso. Pues de ahí a 6 años después estaba graduándome en la Universidad Complutense de Madrid de dicha carrera.

Tengo que comentaros gratamente mis experiencias como geólogo en cuanto a experiencia laboral. He trabajado en varias campañas de campo realizando el estudio geológico del terreno para vías de alta velocidad (de AVE) en Miranda de Ebro (Burgos), Vitoria, Sagunto (Valencia) y Granada. También he participado en proyectos de balsas y presas en la provincia de Jaén. Realmente, es un poco sacrificado tener que viajar por España y estar lejos de tu familia, sin embargo es muy gratificante ver como la gente del lugar con la que contactas te pregunta tu cometido y se alegra de los objetivos por los que tú estás allí (¡Ah! ¿Que por aquí vamos a tener AVE? ¡Fantástico!). Aparte hay que sumarle que la geología es una ciencia global en el sentido que te implica conocer sitios, viajar, moverte,…¡otra cosa que reconozco es un gusto!
Por otro lado, desde hace año y medio estoy empezando un proyecto de divulgación de la Geología en la enseñanza. He realizado el Máster de Formación del profesorado en la Universidad Autónoma de Madrid con la especialidad de Biología y Geología (esta vez lo pongo en orden y me apunto a la parte “bio” del blog jejeje). Siento que la enseñanza es algo que siempre me ha gustado y por ello he decidido dar el paso para intentar ayudar a dar a conocer esta ciencia entre los más jóvenes.
Me habréis podido ver este curso pasado por Chamberí, apoyando a Carmen en mis prácticas, dando charlas en Bachillerato sobre la “Geología de Madrid” o colaborando con las prácticas de esta parte de la asignatura realizando cortes y perfiles geológicos. Aparte he realizado seminarios en otros colegios, he trabajado en ferias de minerales y participado en algún otro acto relacionado con la Geología.

Sé que para vosotros, alumnos, y la mayoría de la sociedad, la geología es una ciencia abstracta, sin interés y que puede parecer muy monótona…en definitiva, un aburrimiento. Pero yo os puedo decir que ni mucho menos. Se puede trabajar en su enseñanza de manera diferente, utilizando distintas técnicas de trabajo (actividades grupales, debates, exposiciones, películas, simuladores, noticias de periódicos…) que puedan aumentar la motivación del alumnado y ayudarles a “engancharles” a esta ciencia. Sólo hace falta que todos pongamos algo de nuestra parte y no hagamos de ella una parte inútil del currículo de las asignaturas en las que se encuentra.
Para terminar, si alguno de vosotros elige la “Geología” para su futuro creedme que no estará cometiendo ningún error y dentro de algunos años podrá sentirse orgulloso de haber escogido esta gran profesión.
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