Los cursos se suceden a una velocidad vertiginosa, o eso me parece a mi. Y de cada curso, de cada generación quedan muy buenos recuerdos.
El curso 2014-15 también vivimos momentos estupendos, como las actividades extraescolares. Entre ellas pudimos realizar una muy especial, ilusionante y formativa gracias a la generosidad del Dr. del Río. Creo que no hay ningún otro centro en Madrid que pueda ofrecer a sus alumnos de segundo bachillerato, futuros médicos, la maravillosa y enriquecedora experiencia de pasar una noche de guardia en un hospital. Sin duda es nuestra "actividad estrella" cuya primera edición se llevó a cabo el curso 2013-14.
El relato de nuestra delegada, Ana Sánchez Gomis en primer lugar; y el de Nuria Ferrero y Ana de Luis a continuación nos permiten compartir esta experiencia con todos los biochamberileros.
"Un domingo 17 de mayo me dirigí, con dos compañeras y amigas
de clase, al Hospital Clínico San Carlos para vivir y comprender en primera
persona lo que realmente significa una guardia médica. El Dr. Francisco del
Río, que además de tener la especialidad de médico intensivista (encargado de
mantener el soporte vital a los enfermos más críticos de la UVI) es el
coordinador de trasplantes, fue quién nos proporcionó y acompañó en esta nueva experiencia.
Una vez llegamos a la guardia nos vestimos con el pijama típico de médico y el Dr. del Río nos
contó los casos más curiosos que tenían en ese momento en la UVI. Fuimos viendo
caso por caso y tuvimos la oportunidad de ver un par de catéteres femorales y
un neumotórax. Este último consiste en que por la acumulación de aire en la
membrana de un pulmón, este se colapsa y deja de funcionar, cosa que pude
observar al auscultar al paciente.
También estuve presente en la lectura de las últimas voluntades de una
paciente, que pedía no estar conectada a un soporte vital y que donaba su
cuerpo a la enseñanza. Nos dijeron que esto era algo poco común, incluso había algún
doctor que estaba haciendo la especialización que nunca había visto un
documento como ese.
La tarde fue muy tranquila y finalmente nos fuimos a cenar. Debo mencionar que
el Dr. del Río y su equipo, durante ese puente de San Isidro, eran los
encargados de las reanimaciones cardiopulmonares. En mitad de la cena, fueron
avisados de una parada en la planta de cardiología del hospital, por ello uno
de los doctores a su cargo fue a ayudar a los cardiólogos que ya estaban
intentando reanimarla. Transcurridos aproximadamente diez minutos llamaron
pidiendo ayuda, asi que nos dirigimos todos corriendo a la habitación de esa paciente.
Aún recuerdo a esos sanitarios, más de diez, que estuvieron una hora en la
habitación intentando reanimarla (ya sea con la maniobra típica, con el
desfibrilador o con fármacos), la cara de angustia de sus familiares según iban
recibiendo noticias y lo frágil que parecía la vida en ese momento, al llevarse
a una mujer de 52 años que había sido ingresada por una operación bastante
simple. Finalmente llevaron una máquina que se encargaba de mantener el latido
del corazón e informaron a la familia de que definitivamente la mujer había
muerto.
Continuaron manteniendo su latido ya que los doctores veían factible un
trasplante de riñones, dejaron que la familia asumiera levemente la muerte de
su hermana y les transmitieron la posibilidad de que fuera donante. Mientras
que esperaban a que llegara el último de los hermanos de la paciente para que
decidiera sobre el trasplante, llevaron a la mujer al quirófano y la conectaron
a una máquina utilizada en los bypass para mantener un circuito cerrado con la
sangre, conservando así sus órganos en mejor estado (ya que por ley todos
somos donantes a no ser que el paciente deje dicho lo contrario o un familiar se niegue).
Ana Sánchez Gomis"
"El pasado jueves 11 de junio, Ana de Luis y yo asistimos a una guardia
guiada por el Dr. Del Río en el Hospital Clínico. Anteriormente nuestras
compañeras y compañeros que ya habían ido a la guardia nos explicaron algunas
de las situaciones que se vivían allí en la UCI. Muchos de ellos presenciaron
casos de pacientes en estado grave e incluso pudieron asistir a un quirófano.
En nuestra visita el ambiente fue más tranquilo de lo habitual, no hubo
urgencias especialmente importantes (aunque allí todos los casos tienen
importancia). El Dr. Del Río nos enseñó las instalaciones donde él realizaba sus
guardias. Ana y yo, afortunadamente pudimos asistir a una operación en
quirófano de una paciente que debía ser intervenida con urgencia. También
pudimos observar varias intervenciones en pacientes que se encontraban en la
UCI y que presentaban un problema respiratorio. Aunque nuestra visita no fuera
tan concurrida como las de nuestros compañeros, estamos muy agradecidas de
poder haber vivido esta experiencia tan didáctica.
Muchas gracias,
Nuria Ferrero y Ana de Luis"